Una edición no venal es una publicación que no está destinada a la venta, y los motivos de que sea así generalmente son culturales, educativos o estratégicos. Y es que este tipo de obras cuyo fin no es la explotación comercial suelen ser empleadas por las editoriales, entre otras cosas, para dar difusión a un tema de interés público, diversificar su catálogo, apoyar a autores emergentes, aumentar su prestigio u obtener subvenciones de alguna entidad. Ahora, cabe resaltar que al tratarse de ediciones sin ánimo de lucro que por lo general se distribuyen como un obsequio, es común que no incluyan ISBN.
Un escrito, para ser considerado libro , debe tener como mínimo 49 páginas sin contar las de cubierta, esto, de acuerdo al informe titulado “Recomendación sobre la normalización internacional de las estadísticas relativas a la edición de libros y publicaciones periódicas” redactado por la Unesco; según el mismo documento, las obras de entre 5 y 48 páginas entrarían en la categoría de folleto.
Un grawlix es una serie de símbolos tipográficos que se emplea para representar las palabras malsonantes o groseras; a decir de los expertos, se trata de un recurso que ayuda a que las obras no resulten ofensivas o inapropiadas para ciertas audiencias, pues al tiempo que permite omitir el lenguaje vulgar, transmite la idea de una expresión emocional fuerte. Este término, que se estima comenzó utilizarse a mediados de la década de 1960, se le atribuye al historietista estadounidense Mort Walker, famoso por crear la tira cómica Beetle Bailey.
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