¿QUIÉN INVENTÓ EL CORRECTOR?
Hubo una época en la que cometer un error al escribir era un dolor de cabeza que implicaba desperdiciar tiempo, tinta y papel; este problema, bastante común en las oficinas, no parecía interesar a nadie hasta que en los años 50 Bette Nesmith Graham aceptó trabajar pintando escaparates para ganar dinero extra. ¿Cuál es la relación? Pues resulta que un buen día, mientras desempeñaba sus tareas, la diseñadora y mecanógrafa estadounidense se dio cuenta de que los artistas no corregían sus errores borrando, sino pintando sobre ellos, así que con eso en mente volvió a casa y combinó un poco de pintura blanca con agua, una mezcla que llevó al trabajo para ponerla a prueba en sus textos empleando un pequeño pincel; como sucede en la mayoría de las oficinas, pronto se corrió la voz de lo que estaba haciendo y, entonces, sus compañeros empezaron a pedirle frascos de aquel líquido. Confiando en el potencial de su creación, la mujer, que en un principio llamó al producto “...