DE LA ADMIRACIÓN AL RECHAZO
En junio de 1857, Hans Christian Andersen viajó a Inglaterra con el fin de visitar a Charles Dickens . Los escritores, que hacía una década habían coincidido en un evento en Londres y mantenían una relación cordial por correspondencia, no eran precisamente amigos, pero como dictaban las convenciones sociales de la época, alguna vez el inglés le comentó a su colega que si volvía al país sería bien recibido en su casa; aquello más que una invitación formal era una cortesía británica, sin embargo, el danés no lo entendió así. Víctima de sus propias palabras, Dickens no tuvo más remedio que recibirlo, pero lo que Andersen veía como unas vacaciones idílicas, terminó convirtiéndose en un auténtico calvario para sus anfitriones. ¿Por qué? En primer lugar, el autor de “El patito feo” y “La sirenita” hizo acto de presencia justo cuando los Dickens atravesaban una crisis matrimonial; en segundo, lo que en un principio sería una breve estancia, se extendió por cinco sema...