¿ERRATA O FALTA DE ORTOGRAFÍA?
En el mundo de la edición existen
dos tipos de desastres: la errata y la falta de ortografía, y es que es
innegable que ambas pueden empañar un texto, en especial si son demasiadas; sin
embargo, aunque a veces es difícil distinguir una de la otra, lo cierto es que
son fallas de distinta naturaleza.
La primera, es decir, la errata, tiene
su origen en un acto involuntario, por ejemplo, pulsar la tecla equivocada,
omitir una letra o duplicar palabras, básicamente, un desliz tipográfico que no
se atribuye a la formación de quienes están involucrados en el proceso; dicho
de otra manera, se trata de un error en la ejecución, por lo que considerando
que nadie es infalible, es común que algunas erratas sobrevivan a todas las
revisiones, de ahí que sea poco usual encontrarse con un libro que no tenga al
menos un par.
La falta de ortografía, por el
contrario, sí implica una genuina confusión respecto a las normas establecidas,
ya que no obedece a un descuido, sino al desconocimiento de las reglas
ortográficas que rigen el idioma, lo que puede incluir desde emplear
incorrectamente las mayúsculas y los signos de puntuación hasta intercambiar
palabras homófonas (a, ah y ah).
En resumen, la diferencia entre
errata y falta de ortografía radica en la intención y el conocimiento.

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