LOS HIPOCORÍSTICOS


   Los hipocorísticos son variantes afectivas de los nombres propios, por ejemplo, llamar "Anita" a Ana, "Charo" a Rosario o "Beto" a Alberto. ¿Son lo mismo que los diminutivos y los apodos? Siendo estrictos, no, porque si bien los hipocorísticos pueden ser diminutivos, como en el caso de "Carlitos" o "Juanita", existen muchos otros que no entran en dicha categoría, como "Fer" o "Santi", que se construyen mediante acortamientos; y, "Goyo" o "Pepe", cuyo origen es la transformación fonética. En la misma línea, tampoco se les considera apodos, esto, debido a que los hipocorísticos son formas cariñosas de llamar a una persona basándose en su nombre, mientras que los apodos no solo pueden ser irónicos o burlones, sino que a menudo hacen referencia a características físicas, rasgos de la personalidad e, incluso, anécdotas, como sucede con "El Zurdo", "El Listo" o "El Rayo".

   En resumen, los hipocorísticos deben cumplir dos reglas: derivar directamente del nombre de pila y emplearse como un gesto de cariño o familiaridad, lo que encaja a la perfección con su etimología, ya que la palabra hipocorístico proviene del griego hypokoristikós (ὑποκοριστικός), que a su vez procede del verbo hypokorízesthai (ὑποκορίζεσθαι), que significa “acariciar” o "llamar cariñosamente".




 

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