UNA CARTA QUE SE CONVIRTIÓ EN NOVELA
“La casa de los espíritus” es una
de las novelas más representativas del realismo mágico. Publicada en 1982, la
obra marcó el inicio de la carrera de la escritora chilena Isabel Allende, una
de las voces de mayor prestigio dentro de la narrativa latinoamericana
contemporánea.
El título, que se tradujo a
decenas de idiomas, se convirtió en un éxito internacional y fue adaptado a la
pantalla a principios de la década de los 90; sin embargo, lo que pocos saben
es que el libro con el que debutó Allende en el sector literario tiene su origen
en una carta. Y es que, tras el golpe militar de 1973 en el que su tío Salvador
Allende fue derrocado por las fuerzas armadas chilenas, la autora se vio
obligada a exiliarse en Venezuela por más de una década; desafortunadamente,
mientras se encontraba lejos de la tierra que la vio nacer, su abuelo enfermó
gravemente, así que ella, consciente de que era muy probable que no pudiera
volver a verlo con vida, redactó una carta de
despedida en la que abordó la historia de su familia con la esperanza de
mantener intactos los recuerdos.
Aquella misiva, impregnada de
amor y nostalgia, pronto dejó entrever que era diferente a todas las que había
enviado con anterioridad, pues conforme las líneas se iban multiplicando, la escritora
notó que estaba siendo arrastrada por una intensa corriente de memorias y
emociones que, con el tiempo, terminaron dando forma al manuscrito de su ópera
prima: “La casa de los espíritus”.

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